ALFREDO ZITARROSA



Este 17 de enero, se cumplen 30 años de la muy prematura muerte de Alfredo Zitarrosa, uno de los mayores cantores y compositores uruguayos, cultivador de géneros como la zamba, la vidalita, el candombe, el gato, la milonga y el tango.  Quizás hoy su nombre no le suene mucho a las generaciones jóvenes -recordemos que murió en el lejano 1989 del siglo pasado-, pero su importancia durante los setenta y ochenta fue fundamental en la canción latinoamericana. Sus convicciones sociales y políticas lo obligaron a exiliarse de Uruguay por lo que se convirtió en una especie de símbolo de la lucha contra las dictaduras. Vivió en México, a donde también llegaron otros artistas que no eran bien vistos por los militares uruguayos, argentinos y chilenos: la Camerata Punta del Este -quienes fundaron en el DF el Camerata Café Concert, bar musical novedoso para su tiempo- y la compañía teatral El Galpón que llegó a presentarse varias veces en el extinto foro cultural La Puerta, en esta Guadalajara.

Aquí, una actuación en la televisión de nuestro país, acompañado por guitarristas mexicanos:


Cuesta trabajo pensar en que Zitarrosa, ese hombre tan serio, de voz grave, que siempre aparecía impecablemente vestido y peinado en el escenario, murió cuando aún no cumplía 53 años; siempre me pareció mucho mayor.
Tuve oportunidad de verlo varias veces en vivo, en el Teatro Degollado y en el capitalino Teatro de la Ciudad, donde comenzó un concierto confesando su alcoholismo y prometiendo -ignoro si lo cumplió- que desde esa noche no bebería una copa más. Venía a Guadalajara con cierta frecuencia y se desvelaba en la casa de su querido amigo, el pintor Marcos Huerta, también ya fallecido. Tuve oportunidad de entrevistarlo alguna vez y hasta de visitarlo en su casa a donde fui a pedirle opinión sobre un disco que acababa de grabar.
Mi impresión siempre fue que Alfredo era un hombre generoso pero exigente, comprometido con su trabajo musical y un tanto inconforme. Recuerdo que me confesó con cierta amargura que en México no había podido casi componer: aunque estaba agradecido con nuestro país, le faltaba el suyo. Finalmente pudo regresar. Allá murió y sigue siendo un referente musical del Uruguay. 
En 2016, cuando se cumplirían 80 años de su nacimiento, muchos artistas se unieron para hacerle un gran concierto de homenaje en el Estadio Centenario de Montevideo,  Uruguay.  Aquí se puede ver:

 Por lo pronto, no estaría mal recordar algunas de sus muchas canciones.

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